Maximiza la luz de tu ático

13/10/2014

Los grandes ventanales suelen ser el fetiche de todos los enamorados de los áticos, que, de manera más o menos consciente, buscan un lugar desde el cual asomarse a la ciudad desde lo alto. El otro factor clave es, sin duda, la gran cantidad de luz natural inherente a estas viviendas, que se erigen normalmente sin barreras a su alrededor y que suelen disponer de mayor cantidad de ventanas. Así, los áticos sobresalen como el paraíso de aquellos que valoran no sólo una mayor privacidad en casa, sino ésta aderezada con altas cantidades de luz natural.

 

Dejar que la luz inunde todo el espacio, que se expanda sin barreras por todas las estancias y se prolongue hacia el exterior, como si el cielo fuera una estancia más del hogar resulta clave, de ahí que sea la distribución, en primer lugar, la que procure que esta fluya de manera natural. Deberemos cuidar que no haya elementos constructivos que actúen como barrera e, incluso, recurrir a soluciones como paredes de cristal o muebles de media altura podría resultar una buena opción para separar ambientes sin impedimentos, para procurar que la luz natural se expanda por toda la casa. La colocación de espejos en puntos estratégicos siempre puede resultar una buena fórmula para hacer que esa luz se proyecte.

 

Sin embargo, tampoco se trata de que la luz natural se adueñe de nuestro hogar y haga que los detalles decorativos se diluyan y pasen inadvertidos, sino de aprovechar todo su potencial y trasladarlo a nuestro estilo de vida, para que nos confiera mayor calidez, confort y bienestar. Combinar tonalidades claras que reflejen toda esa luz, ya sea en paredes, cortinas o demás textiles, con colores más arriesgados, vivos o de contraste, en el mobiliario o en los accesorios (cojines, alfombras, jarrones, cuadros...) contribuirá a incidir en la amplitud sin dejar que el espacio se diluya en un torente de luminosidad. Aunque el blanco siempre es un valor seguro, no hay que abusar de él ni temer apostar por colores atrevidos e, incluso, por estampados, que terminarán por convertirse en las piezas estrellas de la estancia, en el foco de atención, avivado por toda esa luz. 

 

Por otro lado, tampoco hemos de pasar por alto la incidencia de toda esta luz en la eficiencia energética, que redundará en un mayor ahorro en el hogar, algo que conecta directamente con disponer de la climatización adecuada, tanto en invierno como en verano. Y es que contar con mayor superficie acristalada o exterior los hace más vulnerables a si no se dispone de un correcto aislamiento a las pérdidas de calor en invierno o a la entrada de este en verano. Por ello, es vital contar con fórmulas de aislamiento adecuado, que no ha de estar reñido con un cuidado diseño. En la actualidad, son muy variadas las fórmulas que podemos encontrar en el mercado, que podrán complementarse con el empleo de toldos, persianas o cortinas interiores de distinto tipo para crear una atmósfera de intimidad en aquellos momentos en los que optemos por un mayor recogimiento o, simplemente, por prescindir de parte de todo ese torrente de luz durante los meses de verano.

 

En la imagen, uno de los áticos del Edificio Clarión

 

 

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