¿Puedo vivir en un ático si tengo mascotas?

15/10/2014

Las mascotas terminan por convertirse, junto con los más pequeños, en los reyes de la casa y, derivado de esta condición, su criterio también se impone a la hora de optar por hacer las maletas y emprender una nueva aventura en otro hogar. De ahí que propietarios de perros, gatos, pájaros, conejos, tortugas... (e, incluso, peces) se cuestionen antes de dar el sí definitivo a la nueva vivienda si les gustará también a ellos, si será compatible con sus necesidades, si se adaptarán fácilmente al nuevo espacio... o si entrañará algún peligro para su seguridad, de la misma forma que podríamos preguntárnoslo en el caso de los niños. Sin embargo, estas dudas también suelen venir acompañadas de un mayor cuidado por procurarles un espacio idóneo. 

 

Así, un ático puede no sólo alzarse como una vivienda totalmente segura para nuestra mascota, sino mucho más apropiada, por la luminosidad y amplitud inherente a este tipo de viviendas, que suelen contar frecuentemente con grandes espacios exteriores. De hecho, esta amplitud, motivada tanto por una mayor superficie como por la distribución, nos ofrecerá la posibilidad de contar con espacios diferenciados, para la familia y para las mascotas, aportando un "extra" imposible de encontrar en las viviendas interiores: un lugar al aire libre, a salvo de los peligros exteriores, en el que ejercitarse, jugar o, simplemente, pasar el rato sin ocasionar molestias en las salas comunes.

 

 

De esta forma, nuestro pájaro podrá asomarse a la mañana desde la terraza de nuestro ático, junto a la parte más alta de los edificios, el gato podrá jugar con insectos y plantas o echarse una siesta justo sobre ese rayo de sol que cae en una de las esquinas, el perro podrá correr y entretenerse con alguno de sus juguetes sin problemas de espacio... Y todo ello sin ocasionar ningún tipo de molestia en casa, pudiendo aprovechar el buen tiempo y, al mismo tiempo, resguardarse en el interior cuando las condiciones meteorológicas no acompañen.

 

Sin embargo, si queremos asegurar la terraza para que no haya lugar para ningún tipo de accidente, podemos recurrir a las redes de protección. Con una instalación muy sencilla, nos permitirán evitar lesiones, accidentes, caídas... ¡y preocupaciones! Además, suelen ser económicas, de fácil mantenimiento y diseño cuidado, sin privarnos por ello de luminosidad. Las de nylon suelen ser las más empleadas, por su buena resistencia a la interperie y fortaleza, siendo translúcidas, por lo que pasan casi inadvertidas tanto desde el interior como el exterior. También son de uso frecuente las de polietileno, aunque son más visibles. Sin embargo, esta característica a menudo posibilita una mayor integración con el entorno, pues están disponibles en varios colores y ello permite completar el diseño. Además, su instalación no es incompatible con otros elementos como toldos o pérgolas, sin impedir el uso normal de estos.  En cualquier caso, siempre que la mascota vaya a pasar mucho tiempo en el exterior se recomienda que esta cuente con nuestra supervisión. Ello nos brindará la oportunidad perfecta para compartir uno de esos estados de Bienestar en casa junto a uno de los miembros más importantes de la familia.  

 

 

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