Además, en las zonas rurales, los llamados dalits o intocables realizan los trabajos más serviles y humillantes, escasamente remunerado e irregular, lo que les condena a una situación de extrema pobreza e impide su acceso a unas condiciones mínimas de subsistencia.
El acceso a una vivienda le otorga identidad y dignidad a su vez que por primera vez, saben que alguien trabaja a su lado.