Comprar una vivienda en las principales 15 ciudades del mundo

18/07/2013

¿Qué supone adquirir una vivienda en una de las principales ciudades del mundo? Más allá del precio, ¿qué otros costes y gastos deberá afrontar aquel que apueste por la vivienda como inversión? Con el objetivo de dar respuesta a estas preguntas y señalar las enormes diferencias que existen en el mercado inmobiliario global en cuanto a tasas y costes, que funcionan como un incentivo o una barrera a la compra, la consultora inmobiliaria Knight Frank, que cuenta con más de 110 años de experiencia en el sector, ha elaborado un informe en el que analiza los costes y gastos anuales en 15 ciudades del mundo para el inversor no residente que adquiere un inmueble nuevo de más de tres millones de dólares.

 

Pese a lo que pudiéramos imaginar, París y Mónaco no encabezan el ranking, pues precisamente en estas ciudades los costes asociados y gastos anuales son relativamente bajos, si bien Miami, Dubái y Mónaco lideran las subidas anuales de precios con porcentajes del 21%, 18% y 12%, respectivamente. Por el contrario, los costes de la compra no llegan al 5% del precio. 

 

Es Hong-Kong la que ocupa el primer puesto, la ciudad con mayores costes asociados a la compra de una vivienda de lujo, en la que los no residentes deberán pagar un 25% más del precio de compra. Este coste de la compra disminuye ligeramente hasta el 19,3% en el caso de Singapur, del que un 18% corresponde al impuesto sobre actos jurídicos documentados de la ciudad-estado para no residentes, la mayor cifra de todas las analizadas. La tercera y cuarta posición son para Londres y Sidney con unos costes asociados que se elevan al 8% y 7% del precio de la compra, algo que no parece ahuyentar a los inversores internacionales.

 

Entre los costes que contempla el informe se encuentran el impuesto sobre actos jurídicos documentados, los legales, el impuesto sobre la transmisión de bienes inmuebles, los honorarios de agencia, el impuesto municipal... Algunos de ellos nos resultan ya familiares, pues hemos de afrontarlos al comprar una vivienda en España, como son IVA, actos jurídicos documentados, registro... No obstante, su diversidad, en tipología y cuantía, nos sitúa ante una realidad: el precio no es el único condicionante o reclamo para la compra. Así, observamos cómo el interés creciente de los inversores en este mercado global, especialmente reseñable en el contexto actual de crisis, va acompañado paralelamente de un aumento de la carga impositiva y de la intervención gubernamental.

 

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