Cómo organizar una cena informal en la terraza

12/03/2015

A menudo los comienzos precisan de una señal, algo conmemorativo, que nos haga tomar consciencia de ello. Y qué mejor manera de arrancar la nueva estación que con una pequeña celebración en casa acompañados de nuestros amigos más próximos. Da igual si la primavera aún no se ha colado del todo en casa -si aún no tenemos dispuesta esa decoración viva y floral que la caracteriza o si el nórdico aún sigue ahí, en la cama-. Bastará con una puesta a punto de la terraza (una pequeña limpieza, algo de orden, un lavado de cara...) para congregar a nuestros amigos en torno a una mesa en la terraza, para, de paso, presumir de nuestro ático.

 

Además, la organización de la cena no tiene por qué resultar compleja ni llevarnos mucho tiempo pues, al fin y al cabo, se trata de una celebración cotidiana, de tipo improvisado, para ir abriendo boca a todas las que vendrán cuando la primavera ya se haya acomodado en nuestros hogares. Será suficiente con preparar el espacio y decidir acerca del menú, sin perder de vista a los más pequeños, que seguro que también ellos celebran la llegada del buen tiempo.

 

El cuidado de la atmósfera

Sin duda, una mesa en torno a la que agrupar a los invitados se convierte en el núcleo fundamental. Tendremos que decidir si vamos a apostar por una cena tipo picoteo o cóctail de pie o si, sin prescindir de la informalidad, optamos por una cena sentados, aunque probablemente todo dependa del espacio disponible en la terraza, un aspecto que no será un problema en los Áticos Ebrosa, pues la mayor parte de ellos cuentan con grandes terrazas que permiten, incluso, delimitar distintos ambientes, algo ideal si queremos reservar un pequeño hueco para que jueguen los niños.  Independientemente de la fórmula escogida, deberíamos escoger un mantel bonito y de colores vivos, en consonancia con el espíritu de la celebración y no estaría de más que coloráramos un ramo de flores frescas y algunas velas, para dar un toque acogedor. El ingrediente crucial para procurar una atmósfera agradable es, indudablemente, el cuidado de la luz, para favorecer un ambiente íntimo y acogedor.

Imagen: Decoora

 

Apuestas seguras para el menú

Podría decirse que vale cualquier cosa, desde las combinaciones más clásicas a base de varios aperitivos y/o pinchos (entre ellos, no podrá faltar la tradicional tortilla de patatas) a la sencilla opción de las pizzas, que nos procura un grado de improvisación total. Algunos platos fáciles y rápidos que funcionarán muy bien en una cena de estas características son una tabla de quesos y aumados, guacamole con acompañamientos varios, una quiche o una empanada, focaccias diversas, ensaladas variadas... además de algo más tematizado, como el sushi o las fajitas mexicanas. Por supuesto, nuestro postre casero preferido es casi una opción obligada, que nuestros propios invitados demandarán al llegar a casa, ya se trate de una tarta de galletas, un brownie de chocolate o el tradicional arroz con leche. 

 

¿Y los niños?

Las cenas no son sólo cosas de mayores y, si vamos a contar con niños entre los invitados, es necesario que reservemos algo de espacio para que pueda jugar bajo nuestra supervisión, para así no tener que interrumpir continuamente la cena para ver qué tal los peques. Además, será una forma de favorecer una atmósfera más fluida y de integrarlos en las dinámicas grupales. Podemos preparar algunos juegos o montar una pequeña mesa aparte decorada para que se sientan protagonistas y darle un toque divertido a sus platos para darle un toque más alegre.

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