El vestidor, una pieza fundamental para mantener todo en orden

12/02/2015

Vestidos, trajes, chaquetas, faldas, zapatos, bolsos, corbatas... todo tiene cabida en un vestidor, ese lugar que aterriza en nuestros dormitorios para poner orden en nuestro vestuario y ponernos las cosas un poco más fáciles para que cuidemos más el almacenaje de nuestras prendas y objetos. El sueño de muchos, especialmente de los más presumidos, se ha hecho ya un hueco en muchos hogares desde la propia concepción de los mismos, porque no sólo resulta funcional, sino que también contribuye a hacer la habitación más estilizada y atribuye cierto aire de sofisticación y exclusividad a la atmósfera que genera. Así, cada vez son más viviendas las que integran un vestidor en el dormitorio, especialmente en el principal, tipo suite en gran parte de los casos, especialmente los áticos, en los que se cuida especialmente la distribución del espacio.

 

Hacia tu vestidor ideal

El espacio disponible será el principal condicionante a la hora de proyectar el diseño de nuestro vestidor. Después habrá que valorar distintas opciones para aprovechar al máximo la capacidad de almacenaje del espacio sin que resulte agobiante. Las tiendas de mobiliario y los decoradores suelen contar con programas y aplicaciones que nos permiten configurar de manera personalizada distintas fórmulas (baldas, cajones, estantes, barras...) en función de nuestras necesidades y preferencias. Deberemos prestar atención, a la hora de idear su disposición, a si albergará zapatos y bolsos o si, por el contrario, solo contendrá prendas de vestir, pues estos complementos precisan un espacio propio, pensado expresamente para su ordenación. Optes por el diseño que optes ten en cuenta que ha de quedar espacio libre en su parte central para que te muevas con facilidad, cómodamente. Madera, cristal, metal... todos los materiales, texturas y colores son bien acogidos en este tipo de combinaciones.

En ocasiones, el mejor aprovechamiento de espacio en nuestra casa implica separar el vestidor del dormitorio y ubicarlo en otro lugar, en esa zona a priori desaprovechada, como el hueco de las escaleras o esa habitación en desuso por su reducido tamaño. No hemos de temer una solución de este tipo, pues con ella estaremos delimitando una "fórmula a medida" que nos asegurará practicidad y originalidad.

 

Foto: Streetdetails

 

Espejos e iluminación, esos aliados imprescindibles

Todo vestidor ha de contar con su correspondiente espejo (o espejos) para poder echar un último vistazo antes de salir de él. Además, potenciará una mayor luminosidad de este tipo de espacios, a menudo cerrados, que suelen contar exclusivamente con iluminación artificial o acaso con una pequeña ventana. Su forma y diseño nos permitirán conferir una especial personalidad y carácter al espacio, algo que la iluminación por la que optemos terminará de definir. En este caso, la iluminación resulta especialmente relevante por una cuestión práctica y de confort, que deberemos procurar que nuestro vestidor sea un espacio en el que sentirnos cómodos y no una estancia fría, agobiante y tenue de la que queramos salir cuanto antes. Será la iluminación la pieza clave para hacer que esta pieza dedicada exclusivamente a almacenaje en su planteamiento más objetivo resulte algo más, una estancia más de la casa pensada para nuestro bienestar. Aunque coloquemos alguna lámpara de pie, es recomendable contar con algún tipo de iluminación tipo foco o empotrada, para ganar en espacio y claridad.

 

Un toque de vida

No se trata de que albergue nuestro vestuario y de que recurramos a él aprisa cada vez que necesitemos cambiar nuestra indumentaria, sino que también podemos crear en él una especie de refugio. Una butaca, una lámpara con carácter o apenas un taburete, cualquier elemento que pueda invitarnos a detenernos un poco, puede contribuir a que dentro de ese altar personal contemos por un pequeño espacio para nosotros, para sentarnos y reflexionar no sólo acerca de qué ponernos. Además, si el vestidor resulta uno de esos espacios privilegiados de nuestro ático con vistas a la ciudad, este rincón debería convertirse en un imprescindible y puede llegar a alzarse en un rincón para la lectura o acaso para trazar nuestros planes más oníricos de conquista de la ciudad. Los textiles, alfombras y cortinas especialmente, nos ayudarán a darle ese toque personal y de confort.

 

Foto: Revista MiCasa

 Más que un vestidor

En muchas ocasiones, este templo de los más presumidos puede llegar a ser transformado en una sala de estar secundaria para mostrar con orgullo las piezas de nuestro vestuario a los invitados más cercanos. Unas cortinas, una mesa baja, unos silloncitos... y la estancia puede convertirse en una sala de confidencias, a la que podremos aportar un toque más chic con unos cuantos cuadros o papel pintado sobre las paredes. Si no, siempre cabe optar, si el espacio es amplio y nos lo pemite, por montar nuestro propio tocador en su interior, como exaltación absoluta de la coquetería en casa.

Foto: Facilísimo

 

 

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