Convierte tu casa en una vivienda sostenible transformando la terraza

Áticos

¿Cómo hacerle un hueco a lo verde en casa, más allá de apostar por el reciclaje y de cuidar el ahorro energético en casa? Puede que la clave esté en dar una vuelta de tuerca a nuestra concepción de la terraza y en plantear esta no sólo como un espacio para el descanso y el bienestar, sino también como punto verde por antonomasia en la casa. Y es que en ciudades como Toronto (Canadá) o Copenhague (Dinamarca) ya han apostado por hacer -por norma- que las azoteas y terrazas sean espacios verdes, desde los cuales impulsar la reducción emisiones de dióxido de carbono que cada año producen los edificios, y ello confiere numerosos beneficios, no sólo sociales, sino también particulares.

 

Contribuir a suavizar las temperaturas urbanas, aminonar las consecuencias de las inundaciones en las partes más elevadas, aprovechar etas zonas para instalar paneles solares o prolongar la vida útil de estas cubiertas son algunas de las ventajas de las prácticas que te presentamos a continuación, sin pasar por alto la sensación de bienestar que confiere a los habitantes de la vivienda disponer de un espacio abierto a la naturaleza, con el que se contribuya a mejorar el medio ambiente.

 

Un jardín en la terraza

 ¿Te gustaría teletransportarse a un jardín remoto con tan sólo abrir las ventanas del salón y echar un vistazo afuera? ¿Qué especies querrías encontrar para sentirte como en un decorado de película. Además de sostenible y saludable, disponer de un jardín en la terraza es una forma altruista de embellecer los fríos entornos urbanos. Esta práctica, ya recurrente en los grandes emplazamientos corporativos, promete convertirse en una moda para los espacios particulares que, además de procurarnos un capricho que nos hará sentir en plena naturaleza, funciona como colchón térmico y acústico y que revalorizará el conjunto del edificio. Eso sí, habrá que asegurarse no sólo de atender al diseño sino de prestar también atención para que este sea sostenible, ecológico, poniendo cuidado en la selección de especies y en mantenimiento de este en función del clima.

Asimismo, contar con nuestro propio jardín privado en la terraza no sólo nos convertirá en la envidia de amigos y vecinos. Nos conferirá un plus de privacidad en casa, dotará este espacio de mayor intimidad y nos permitirá disponer de nuestra particular plantación aromática, cuyo olor después embriagará todo nuestro hogar.

 

Un huerto urbano a unos pasos de la cocina

Con la popularización de los huertos urbanos, ya no es necesario contar con una casa en el campo para cultivar nuestras propias hortalizas. Cada vez podemos encontrar más plantaciones colectivas en pleno centro de las ciudades al tiempo que también afloran los huertos urbanos -de distintos tamaños, desde apenas un par de jardineras en el balcón de casa- en terrazas, azoteas, balcones... Esta fórmula de autoabastecimiento, que nos acerca a la agricultura ecológica y nos mueve a adoptar costumbres alimentarias más saludables, permite adaptarla a las características del espacio disponible. Así, podremos optar por las tradicionales jardineras, macetas de tamaño significativo, mesas de cultivo (o cualquier otro derivado improvisado) elevadas para rellenar con sustrato y plantas, palets sujetos a la pared... El único requisito será que el espacio disponga de suficiente luz y hacernos con las semillas de nuestras hortalizas preferidas.

 

 

Un espacio para fomentar la biodiversidad animal

¿Eres un apasionado de los animales y te gustaría sentir que con tu acción contribuyes a preservar la faunia animal? Se trata de generar un espacio con determinadas condiciones de humedad, sustratos, especies... para que insectos y aves, especialmente, puedan hacer de él su hábitat, aunque nuestra terraza no sea sino una recreación de sus condiciones medioambientales.

 

Más allá de estas propuestas en las que predomina el color verde, puedes optar hacer de la terraza un punto desde el cual combatir las condiciones climatológicas más adversas y dar la vuelta a la situación. Así, si en tu terraza se alcanzan temperaturas elevadas por la incidencia del sol, ¿qué tal si aprovechas esta tesitura para colocar unos cuantos paneles solares que te permitan ahorrar en la factura energética mensual? Si, por el contrario, tu edificio se encuentra en una zona con fuertes y frecuentes lluvias, la colocación de un aljibe que drene el agua para posteriormente reutilizarla puede ser una opción interesante.

 

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